Predicación

Predicando la Palabra a toda criatura

En el cual (Cristo) tenemos redención por su sangre, la remisión de pecados según las riquezas de su gracia. — Efesios 1:7

¿Cómo obtener la vida eterna?

¿Quiénes somos?

Somos Cristianos bíblicos que predicamos y enseñamos únicamente la Biblia, promoviendo la santidad y la separación del mundo. Nos dedicamos a la predicación y a la exposición pública de la Palabra de Dios, creyendo firmemente en el poder transformador del evangelio para cambiar vidas y regenerar al pecador. Nuestra meta es cumplir con la Gran Comisión a través de la predicación pública del evangelio de Cristo, llevando el mensaje de salvación a toda criatura.

I. La Biblia
Creemos que la Palabra de Dios es inspirada y sin error. Rechazamos todas las traducciones modernas de la Biblia y predicamos exclusivamente de la Biblia Reina 1569. (2 Timoteo 3:16, Salmos 12:6-7, Isaías 59:21, Mateo 4:4, Mateo 24:35)
II. Salvación
La salvación es por gracia mediante la fe. El único requisito para la salvación es arrepentirse y creer en el Señor Jesucristo. (Esto significa arrepentirse de todos tus pecados y poner toda tu confianza en el evangelio: la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo.) (Isaías 55:6-8, Juan 3:16-18, Hechos 3:19, Romanos 10:9-10, Romanos 10:13, Efesios 2:8-9)
III. Seguridad Eterna
Cualquiera que cree en el Señor Jesucristo y se arrepiente de su pecado, recibe la salvación y tiene vida eterna. (Una vez salvo, siempre salvo.) (Juan 3:15, Juan 3:36, Juan 5:24, Juan 6:47, Romanos 8:38-39)
IV. La Trinidad
Dios creó los cielos y la tierra y consiste en tres personas: El Padre, Jesucristo (La Palabra) y el Espíritu Santo, y estos tres son un solo Dios. (Génesis 1:1, 1 Juan 5:7, Juan 1:1)
V. Infierno
Todo aquel que no crea en el Señor Jesucristo pasará la eternidad en constante tormento en las llamas del infierno, sin descanso día ni noche. (Juan 3:18, Juan 3:36, Mateo 10:28, Apocalipsis 21:8)
VI. Cristianos locales e independientes
No estamos metidos, atados ni controlados por gobiernos, asociaciones, convenciones, grupos, apóstoles o profetas. Sin embargo, animamos al compañerismo cristiano con congregaciones e iglesias de la misma fe y práctica.
VII. Doctrinas Humanas
Rechazamos toda doctrina humana, incluyendo todos los 'ismos': protestantismo, luteranismo (Martín Lutero), calvinismo (Juan Calvino), dispensacionalismo (C.I. Scofield), anti-arrepentimiento (Jack Hyles, Steve Anderson), carismatismo (William J. Seymour), ecumenismo (Paul Wattson), etc.
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¿Cómo obtener la vida eterna de acuerdo a la Biblia?

Paisaje bíblico
Los dos caminos.
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En esta generación pecadora, Dios ofrece misericordia y perdón, pero nos recuerda que nuestro tiempo es limitado. Él, en este día, te está llamando al arrepentimiento y a la fe.

¡Responde a su llamado antes de que sea demasiado tarde!

Isaías 55:6–8

6 6 Buscad al SEÑOR mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.7 Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamien­tos; y vuélvase al SEÑOR, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.8 Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo el SEÑOR.

Hoy en día la mayoría de la gente no teme a Dios, porque no se dan cuenta de cuan horrenda cosa es el infierno. ¡En el infierno solo hay gritos, lamentos y crujir de dientes! "Así será en el fin del mundo: vendrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos, Y los echarán en el horno del fuego: allí será el lloro y el crujir de dientes." (Mateo 13:49-50) Dios también dice que el humo del tormento de ellos ascenderá por siempre jamás. "Este tal beberá del vino de la ira de Dios, el cual está echado puro en la copa de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles, y delante del Cordero. Y el humo del tormento de ellos sube por siempre jamás..." (Apocalipsis 14:10-11a)

Para ir al cielo

  1. Admite que tú eres un pecador. "Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios." (Romanos 3:23)
  2. Reconoce que tú mereces ir al infierno. "Porque la paga del pecado es la muerte..." (Romanos 6:23a)
  3. Reconoce y cree que Cristo Jesús murió por tus pecados. Tú no tienes que ir al infierno, porque Dios permitió que Cristo Jesús cargase con tu castigo, sufrimiento y pecado en la cruz y en el infierno. "Porque también Cristo padeció una vez por los pecados, el justo por los injustos, para que él nos llevase a Dios, siendo ciertamente muerto en la carne, pero vivificado por el Espíritu." (1 Pedro 3:18) "Mas Dios encarece su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros." (Romanos 5:8)
  4. Confía en Jesús como tu único Salvador. "Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo." (Romanos 10:13)
  5. Arrepiéntete de todo tu pecado. "Arrepentíos, pues, y convertíos, para que vuestros pecados sean raídos" (Hechos 3:19a). "Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos; y vuélvase al SEÑOR" (Isaías 55:6). Dios nos enseña en su palabra que es necesario que el hombre deje su mal camino.

Ahora, si pones tu fe y crees que Cristo Jesús pagó por tus pecados y estás dispuesto a admitir que le necesitas, hazle saber de corazón. ¡Arrepiéntete ahora mismo, acepta a Cristo Jesús como tu único Señor y Salvador personal, y no irás al infierno! "Que si confesares con tu boca al Señor Jesús y creyeres en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia y con la boca se hace confesión para salvación" (Romanos 10:9–10).

¡Ahora confiésale a Cristo Jesús que tú eres un pecador digno del infierno y que tú sabes que Él murió por tus pecados en la cruz! ¡Mejor que te apresures! ¡Ahora dile a Cristo que estás arrepentido de todos tus pecados y pídele que entre en tu corazón y te salve ahora! ¿Confiaste en Cristo y Lo recibiste como tu único Salvador? Si lo hiciste, tú estás listo para ir a la gloria con Cristo Jesús. "Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen; Y yo les doy vida eterna, y no perecerán por siempre, ni nadie las arrebatará de mi mano." (Juan 10:27–28).